miércoles, 11 de febrero de 2015

Monólogo "Un lazarillo del Siglo XXI"

Yo me considero un lazarillo del siglo XXI. Por qué, os preguntaréis. Pues bueno, para contaros esta historia, debería empezar por el principio.
Yo nací en na humilde familia, el último de 3 hermanos. Ellos siempre han sido mejores que yo en todo, o por o menos para los demás. (enfadado) Todos, pero todos os días, sufría duras comparaciones, en plan (con tono irritante) "Tu hermano es mejor que tú en nosequé..." "Si fueses tu hermano nosecuánto..." Así que saqué fuerzas de donde no las había y me puse a estudiar como un loco. (orgulloso) Tras mucho esfuerzo, conseguí sacar una de las mejores notas en la selectividad. (Volviendo al estado normal) Pues bien, pregunté a mis familiares, buscando consejo para conseguir una buena carrera, ya que gracias a mis notas podía permitirme cualquiera. Todos me sugerían que fuese ingeniero, pero no uno cualquiera, un ingeniero (recalcando) industrial. El primer día en la facultad fue muy extraño. Las clases eran muy difíciles, así que no sabía si saldría bien. Por esa misma razón, sacrifiqué todas las fiestas de estudiantes, por noches de estudio. Todos mis supuestos amigos se reían de mí, pero no me importaba. Mi única meta era evitar comparaciones con mis hermanos, y de momento iba bien. Me gradué, y trabajé de becario en una fábrica contando los suministros y calculando las ventas. A parte de que no me pagaban, por eso de la beca, la verdad es que el trabajo no me gustó nada. ¡Pero nada nada! Yo no estudié tan duro para venir aquí a contar cuánta harina hay o cuantos huevos comprar. Me despedí de ese trabajo feliz, porque me esperaba otro, otro que yo creía mejor pero que acabó siendo lo mismo. Todos los días contando cosas, que si las ventas, que si el coste de las máquinas... Eso sí, yo lo hacía, o por lo menos lo intentaba, con toda la ilusión del mundo. Mis jefes tampoco solían ser muy agradables conmigo. A veces, retrasaban mi cobro, o me decían de hacer horas extra a cambio de dinero que nunca recibí. Acabé trabajando más que nada, por mantener una rutina y tener algo de dinero sobre el que sostenerme. Mis rendimientos terminaron siendo bajos, debido al aburrimiento. Así que me dieron el finiquito y me dirigí a la fila del paro. También, debido a la escasez de dinero en mi familia, que no les culpo de ello, no pude viajar a otros países a buscar trabajo. Tanto matarme a estudiar, tanto sacrificar cosas, por una carrera (irónico)"con muchas salidas", y al final resulta que soy un español más en la cola del paro. Pues bien, señor presidente, si escucha esto, quiero que sepa que tengo una buena carrera, y sé dos idiomas, inglés y francés, como bastante gente, pero que gracias a usted no podemos seguir subiendo escalones, y caemos más y más a medida que nos los van quitando. Creo que ya lo sabe, (insistiendo) todos queremos trabajo, pero muy poca gente lo consigue. Así que debería pensar, en repartir un poquito, que usted tiene tanto y otros tan poco.  Y yo creo, que mientras la vida me siga tratando así, yo me seguiré considerando, un lazarillo del siglo XXI.

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